lunes, 23 de agosto de 2010

El verano de 1957.......

En Semana Santa mi padre había ido a buscar un lugar para pasar aquél verano. En El Bar Dorado que estaba en  la calle Tamarit nº 3 Le habían ofrecido un piso de alquiler para aquél verano, y allí sobre el bar "Domingo"  frente al teatro Pereira ,es ,donde nos instalamos al bajar del Ciudad de Mallorca.
No recuerdo mucho,Pero si que percibia la ilusión y las ganas de estar en aquella isla ,de mis padres.
Los días comenzaron a transcurrir, con una calma y una monotonía propios de la ciudad de Ibiza en aquellos años.....Mi madre iba al mercado, los" molls" llegaban a casa grises y moviendose,al igual que las vacas doradas, mabres, rojas y arañas.En el fregadero los limpiaba, y después cocinaba,Las verduras y la fruta, tenían olor.Recuerdo a mis padres encantados con la comida, Las tortillas de patatas. Un día a la semana mi madre compraba toro se lo hacía picar y me hacía a mí unas albóndigas con guisantes y salsa de tomate como no las he comido nunca. En aquellos días para mí comer era lo más horroroso del día,. me hubiera pasado los días sin comer Sin embargo recuerdo el olor y el sabor de aquellas albóndigas y aun hoy "salivo" como el perro de Paulof....
El mercado a los pies de la entrada de la Muralla era ,un lugar de ensueño para una niña como yo que lo observaba y hacía suyo, todo.
El mercado de las frutas y verduras esta hoy tal como yo lo vi en aquel año, Era y es: como una casita de las que dibujan los niños,abiertas por los cuatro lados, donde se agolpaban los puestos "payeses" de frutas verduras y flores.Siempre me han gustado mucho las flores, en Barcelona alrededor de los mercados vendían si, rosas, claveles, mimosa en el tiempo, como mucho lilas y violetas.en determinados y excepcionales días...Pero en Ibiza en aquel mercado había flores extrañas para mí, que nunca había visto,dalias,claveles de moro,españas,y además todas de todos los colores....Raro era el día que no acompañaba a mi madre, y alguna payesa no me regalaba alguna,que yo me encargaba de poner en un vasito en cuanto llegaba a casa. Detrás de la muralla estaba el mercado del pescado. Aquello era otro mundo había visto de todo. calamares gigantes enormes atunes gigantescas tintoreras,caracolas de tamaño descomunal estrellas de mar.Era un mundo nuevo para mí al que me gustaba ir siempre que mi madre iba. Por la tarde de la mano de mi padre me acercaba al extremo del puerto,donde subastaban las barcas el pescado cogido...!indescriptible,para mí y para cualquiera!,el olor ,los animales que allí exponían sobre el suelo del puerto delante de dos casitas que ahora ya han desaparecido casi antes de subir a "es muro"en cuyo extremo estaba y esta el faro que da paso al puerto de Ibiza. La casa donde estábamos, era un cuarto piso sin ascensor.....Una comisión de señoras de los otros pisos algunas de ellas vestidas de Payesas subieron una mañana a entrevistarse con mi madre , para decirle,con tono solemne que: ¿si no se fiaba de ellas?
Mi madre sorprendida no supo que decirles y ellas le dijeron: Qué venían para pedirle, que no cerrara la puerta de entrada al piso pues allí no la cerraba nadie,y estaba mal visto hacerlo.....
!Esa era la Ibiza de aquellos años....!.
Desde aquel día dejamos durante todas las vacaciones la puerta entornada y abierta. Mi madre enseguida se hablaba con todas las vecinas y yo jugaba con todas las niñas de la escalera. Mi padre era más distante y reservado en su trato con los demás.Pero mi madre y yo eramos las encargadas de sociabilizarnos por lo que de retraído en el trato con los demás tenía mi padre.
Por la noche como que estábamos en el último piso subíamos a la azotea y desde alli contemplabamos las estrellas y mi padre me contaba historias, y enseñaba distinguir la Osa Mayor de la Osa menos , las Ciclades, Orión
Venus...la Via Lactea...y yo aprendía y aprendía ,disfrutaba de la compañía de mis padres y era feliz. Mi madre me daba en la boca la tortilla que había subido para mi cena ,de patas y cebolla , muy hecha ...una,de las pocas comidas que por entonces me gustaba......A mediados de agosto recuerdo haber visto lluvias de estrellas desde aquel terrado, Mi padre me decía que para San Lorenzo las Ciclades.....y yo me dormía viendo como las estrellas venían casi casi a verme. o eso creía yo, ....Supongo que me llevarían en brazos a mi cama y por la mañana......Cogíamos la barca de Talamanca,y algunos días nos íbamos a bañar a Talamanca,donde debido a  su poca profundidad podía correr libremente y jugar con cualquier niño que hubiera, todo el rato que quisiera, eso si, con la cabeza cubierta por un "capell de palla",que mi padre me había comprado al comenzar el puerto, donde ahora esta la tienda de Pacha.....
Y el verano continuaba.......

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